
60 min
Intermedio
12 personas
Prepara el pino: Corta las 3 cebollas medianas en cubos y llévalas a una olla grande junto con 80 ml de aceite vegetal. Sofríe a fuego medio-alto y condiméntalas con una pizca de comino, 6 g de ají de color, sal y pimienta a gusto. Cocínalas por unos 8 minutos, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Luego, añade los 400 g de champiñones cortados en rodajas y cocina todo junto por 10 minutos más, hasta que los jugos se integren. Después retira del fuego, deja enfriar, pasa el pino a un recipiente con tapa y refrigéralo toda la noche para que tome más sabor.
Haz la masa: En un bowl grande mezcla los 500 g de harina, los 5 g de polvos de hornear, los 60 g de harina de linaza, los 10 g de sal y los 10 g de azúcar. Luego, al mismo bowl, incorpora los 120 g de manteca derretida, 2 yemas y los 200 ml de leche, revolviendo hasta integrar todo. Amasa unos minutos hasta que la masa esté suave y homogénea. Divide en porciones medianas y estira cada una hasta formar un círculo de unos 2 mm de grosor.
Rellena y arma: Coloca 2 cucharadas del pino frío en el centro de cada círculo, moja los bordes con un poco de agua y dobla para cerrar, presionando firmemente. Haz tres pequeñas perforaciones en la superficie con un tenedor o mondadientes para que salga el vapor durante la cocción.
Hornea las empanadas: Precalienta el horno a 180 °C y engrasa ligeramente una bandeja con aceite, espolvorea un poco de harina y acomoda las empanadas. Además, mezcla 1 yema con 1 cucharadita de ají de color y pincela la superficie para que queden doradas. Hornea de 15 a 20 minutos, hasta que la masa esté crujiente y con un color uniforme. ¡Sírvelas calientes y disfruta!
Sopaipillas sureñas