
15 min
Fácil
4 personas
Suaviza la cebolla para un sabor más equilibrado: Corta la cebolla en pluma delgada y enjuágala durante 30 segundos bajo un chorro de agua fría. Luego colócala en un bowl con agua helada, añade una cucharadita de sal y, si lo prefieres, un poco de vinagre de vino tinto. Después deja reposar diez minutos y escúrrela bien, presionando suavemente con las manos para retirar el exceso de líquido.
Prepara los tomates y realza su jugo: Lava bien los tomates y córtalos en gajos o en cubos medianos. Luego ponlos en un bowl, espolvorea media cucharadita de sal y deja reposar cinco minutos para que suelten su jugo y concentren su sabor.
Mezcla y equilibra los sabores: Añade la cebolla escurrida al bowl con los tomates. Después pica finamente el cilantro, usando solo las hojas y tallos más tiernos, y agrégalo a la mezcla. Además, si quieres un toque picante, incorpora medio ají verde sin semillas picado muy fino.
Condimenta y ajusta al gusto: Agrega el aceite de oliva y el jugo de un limón. Remueve con suavidad para que todo se impregne de sabor y prueba de inmediato. Si sientes que falta acidez, añade un poco más de limón o vinagre; si el tomate está muy ácido, equilibra con una pizca de azúcar.
Enfría y sirve fresca: Lleva la ensalada al refrigerador por unos diez minutos para que los sabores se integren y sírvela fría.
Mermelada de ciruelas