
40 min
Fácil
6 personas
Cocina la pasta: Cuece los fideos canutos en abundante agua con sal, siguiendo las instrucciones del paquete, pero retirándolos 2 minutos antes del tiempo indicado. Así quedarán al dente y terminarán de cocinarse en el horno sin perder textura.
Prepara la pasta para el horno: Escurre bien los fideos y guarda 100 ml del agua de cocción. Luego mézclalos con un chorrito de aceite para evitar que se peguen mientras preparas la salsa.
Prepara la base de la bechamel: Derrite la mantequilla en una olla mediana a fuego medio. A continuación, agrega la harina de una vez y revuelve constantemente con un batidor durante 2 minutos, hasta formar una pasta suave y ligeramente dorada.
Incorpora la leche: Agrega la leche poco a poco, en un hilo fino, sin dejar de batir para evitar grumos. Luego cocina a fuego medio durante 6 a 8 minutos, revolviendo constantemente, hasta que la bechamel espese y quede cremosa.
Agrega los quesos: Retira la olla del fuego e incorpora el queso mantecoso, la mitad del parmesano, la mostaza, la nuez moscada, sal y pimienta. Después revuelve hasta que los quesos se derritan por completo y la salsa quede lisa.
Mezcla con la pasta: Agrega los fideos a la olla con la salsa de queso y mezcla bien para cubrirlos de manera pareja. Si la salsa está muy espesa, suma un poco del agua de cocción reservada hasta lograr una textura cremosa y fluida, ya que se espesará más en el horno.
Arma el gratín: Vierte la mezcla en una fuente para horno previamente mantequillada y distribúyela de manera uniforme. Después, espolvorea la superficie con el resto del parmesano para que se forme una capa dorada al hornear.
Gratina y sirve: Precalienta el horno a 200 °C y hornea durante 15 a 20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Si quieres una costra más marcada, enciende el grill durante los últimos 3 minutos. Por último, deja reposar los fideos durante 5 minutos antes de servir para que el gratín se asiente mejor.
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