
20 min
Fácil
6 personas
Infusiona la vainilla: Corta la vaina a lo largo y raspa sus semillas con un cuchillo pequeño. Luego, en una olla mediana, reúne la leche de coco con las semillas y la vaina, el endulzante, la sal y la esencia de vainilla. Calienta a fuego medio y revuelve hasta que el endulzante se disuelva por completo. Baja el fuego y deja que la mezcla hierva suavemente durante unos 5 minutos, para que la vainilla libere todo su aroma.
Espesa la mezcla base: Retira la vaina y espolvorea la goma xantana poco a poco, mezclando con un batidor de mano para evitar grumos. Mantén la olla a fuego medio-bajo y cocina la mezcla durante 2 a 3 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que tome un cuerpo ligeramente más espeso. Luego cuélala, viértela en un bowl limpio, cúbrela con film plástico tocando la superficie y deja que enfríe a temperatura ambiente antes de refrigerarla por 1 hora.
Bate la crema: Mientras la base reposa, coloca la crema fría en un bowl y bátela con batidora eléctrica durante 3 o 4 minutos, solo hasta que forme picos suaves y tenga una textura cremosa, sin sobrebatir.
Integra la mezcla: Cuando la base de vainilla esté completamente fría, incorpórala poco a poco a la crema batida con movimientos envolventes, hasta obtener una mezcla aireada y homogénea.
Congela el helado: Pasa la mezcla a un recipiente con tapa y llévala al congelador por 4 a 8 horas. Si no utilizas máquina de helado, revuelve con una cuchara cada 2 horas para mantener una textura más cremosa.
Sirve y disfruta: Retira el helado del congelador unos 15 minutos antes de servir, sírvelo en copas o bowls y decóralo, si quieres, con coco tostado o almendras laminadas.
Salsa verde