
60 min
Intermedio
8 personas
Prepara la masa: En un bowl grande mezcla la harina, la sal y 50 g del azúcar. Agrega la mantequilla fría en trozos y trabaja con los dedos hasta obtener una textura arenosa. Luego incorpora 1 huevo y une la masa sin amasar demasiado. Lleva al refrigerador por 20 minutos para que repose y sea más fácil de manejar.
Forra el molde: Estira la masa sobre una superficie enharinada y forra un molde de 24 cm previamente enmantequillado, cubriendo bien el fondo y los bordes. Pincha la base con un tenedor para evitar que se infle durante el horneado.
Prepara el relleno: Bate el queso crema con los 80 g restantes de azúcar hasta obtener una crema suave. Luego agrega los 2 huevos restantes de uno en uno junto con la vainilla, mezclando bien hasta integrar todo por completo.
Incorpora las frutillas: Lava y corta las frutillas por la mitad. Distribúyelas sobre la base de masa y vierte el relleno cremoso encima, asegurándote de que quede bien uniforme.
Hornea el kuchen: Lleva el postre al horno precalentado a 175 °C durante 35 a 40 minutos, hasta que el relleno esté firme y la base bien dorada. Una vez listo, deja enfriar completamente antes de desmoldar para que el relleno tome consistencia.
Sirve el kuchen de frutilla: Corta en porciones y sirve a temperatura ambiente o ligeramente frío para disfrutar mejor su relleno cremoso.
Carajillo