
60 min
Fácil
3 personas
Prepara las manzanas: Pela las manzanas, retira el centro y las semillas y córtalas en cubos pequeños. Cuando ya estén listas, ponlas en una olla de fondo grueso y agrega de inmediato el jugo de limón para evitar que se oscurezcan.
Ablanda la fruta y cocina: Agrega el agua y la rama de canela, tapa la olla y cocina a fuego medio durante 15 minutos, hasta que las manzanas estén blandas y puedas aplastarlas fácilmente. Una vez que las manzanas estén listas, añade el azúcar. Revuelve hasta que se disuelva y baja el fuego a medio bajo. Cocina durante 25 a 30 minutos, revolviendo de vez en cuando para evitar que la mermelada se pegue al fondo.
Ajusta la textura: Retira la rama de canela y aplasta las manzanas con un tenedor o un pisapapas, dependiendo de qué tan rústica quieras la mermelada. Si prefieres una textura más lisa, procésala durante unos segundos con una minipimer.
Comprueba el punto y envasa: Para saber si está lista, pon una cucharadita de mermelada sobre un plato frío y espera unos segundos. Si mantiene su forma y no se escurre fácilmente, ya está en su punto. Por último, mientras siga caliente envásala en frascos esterilizados, ciérralos bien y déjalos boca abajo hasta que se enfríen por completo.
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