
10 min
Fácil
2 personas
Prepara el café: Llena la parte inferior de una cafetera italiana con agua hasta justo debajo de la válvula de seguridad. Luego coloca el café molido en el filtro, distribuyéndolo de manera pareja, pero sin presionarlo. Arma la cafetera y ponla a fuego medio-bajo. Cuando el café comience a salir por la parte superior, espera hasta que termine de subir y retira la cafetera del fuego. Reserva 120 ml de café caliente para la receta.
Derrite el chocolate blanco: Pica el chocolate blanco en trozos pequeños y colócalo en una olla junto con 100 ml de leche. Calienta a fuego bajo, revolviendo constantemente hasta que el chocolate se derrita por completo. Una vez que tengas una mezcla suave y sin grumos, agrega la vainilla y revuelve para integrar.
Calienta y espuma la leche: Vierte los 300 ml de leche restantes en otra olla y caliéntala a fuego medio, sin dejar que hierva. Cuando esté caliente, retírala del fuego y bátela con un espumador de leche hasta conseguir una espuma suave. Si no tienes uno, puedes usar un batidor de mano y batir enérgicamente durante 1 o 2 minutos.
Prepara la crema batida: Coloca la crema para batir bien fría en un bowl y comienza a batirla con una batidora eléctrica o un batidor de mano. Continúa hasta que espese y forme picos suaves, procurando que no quede demasiado firme para que sea más fácil agregarla sobre el café.
Arma el mocha blanco: Reparte la mezcla de chocolate blanco en dos tazones grandes y vierte 60 ml de café caliente en cada uno. Revuelve suavemente para integrar ambos sabores y agrega la leche caliente, repartiendo también la espuma. Para terminar, coloca una capa de crema batida sobre cada taza y decora con el chocolate blanco rallado. Sírvelo de inmediato para disfrutarlo calentito y cremoso.
Pizza Catrina