
20 min
Fácil
1 persona
Tuesta las avellanas: Si las avellanas están crudas, tuéstalas en el horno a 180 °C durante 10 a 12 minutos, o hasta que estén doradas y aromáticas. También puedes hacerlo en una sartén seca a fuego medio, revolviendo con frecuencia para que no se quemen.
Pela las avellanas: Cuando estén listas, déjalas entibiar unos minutos y envuélvelas en un paño limpio. Frótalas suavemente para soltar la piel y retira la mayor cantidad posible. No pasa nada si algunas quedan con un poco de piel, porque igual se pueden procesar.
Procesa hasta formar una crema: Coloca los frutos secos en una procesadora de alimentos potente o en una licuadora de alta velocidad. Procesa durante 3 a 5 minutos, deteniéndote de vez en cuando para raspar los bordes con una espátula. Primero se verán molidas, después formarán una pasta más seca y, poco a poco, soltarán sus aceites naturales hasta convertirse en una crema más suave.
Agrega el cacao y el endulzante: Cuando las avellanas estén cremosas, agrega el maple syrup o la miel, el cacao en polvo, la vainilla y la sal. Procesa nuevamente hasta que todo quede bien integrado y la mezcla tome un color parejo.
Ajusta la textura: Agrega la bebida vegetal de a poco, cucharada por cucharada, mientras sigues procesando. Usa menos cantidad si quieres una crema más densa, o un poco más si prefieres que quede más fácil de untar.
Prueba y guarda: Prueba la crema y ajusta el dulzor con un poco más de maple syrup o miel, si lo necesitas. Luego pásala a un frasco de vidrio limpio y hermético. Guárdala en el refrigerador por hasta 2 semanas.
Pollo a la mantequilla