
20 min
Fácil
6 personas
Hidrata la gelatina: Comienza colocando el agua fría en un bowl pequeño y espolvorea la gelatina por encima. Déjala reposar durante 5 minutos, hasta que absorba el agua y tome una consistencia esponjosa.
Calienta la crema: En una olla, mezcla la crema con la leche y el azúcar. Calienta a fuego medio, revolviendo de vez en cuando, hasta que comience a salir vapor, sin dejar que hierva. Luego retira la olla del fuego.
Derrite el chocolate: Pica el chocolate en trozos pequeños y agrégalo a la mezcla de crema caliente. Déjalo reposar durante 1 minuto para que comience a derretirse y después revuelve suavemente con una espátula, hasta conseguir una preparación lisa y sin grumos.
Incorpora la gelatina: Agrega la gelatina hidratada junto con la vainilla y revuelve bien hasta que se disuelva por completo. Luego pasa la mezcla por un colador fino para eliminar cualquier grumo y conseguir una textura más suave.
Refrigera la preparación: Deja entibiar la mezcla durante unos 10 minutos, revolviendo de vez en cuando. Después repártela en seis moldes o vasos individuales y llévalos al refrigerador durante al menos 4 horas, hasta que el postre esté firme.
Desmolda: Si utilizaste moldes, sumerge la base de cada uno en agua caliente durante unos 5 segundos para que sea más fácil desmoldar. Luego coloca un plato encima y dale vuelta con cuidado. Para terminar, decora con las frambuesas frescas y espolvorea un poco de cacao por encima.
Mermelada de ciruelas