
70 min
Fácil
4 personas
Precalienta el horno: Antes de comenzar, enciende el horno a 200 °C para que alcance la temperatura adecuada. Mientras se calienta, prepara una bandeja para horno y cúbrela con papel mantequilla para evitar que las papas se peguen.
Corta las papas: Lava bien las papas con ayuda de una escobilla para quitar cualquier resto de tierra y luego sécalas. Coloca cada papa entre dos cucharas de madera y, con un cuchillo afilado, haz cortes delgados cada 3 mm, sin llegar hasta la base. Las cucharas te ayudarán a detener el cuchillo para que la papa se mantenga entera.
Prepara la mantequilla de ajo: Coloca la mantequilla y el aceite de oliva en una olla pequeña y calienta a fuego bajo hasta que la mantequilla se derrita. Después agrega el ajo picado finamente y el romero, mezcla bien y retira del fuego para evitar que el ajo se queme.
Hornea las papas: Acomoda las papas en la bandeja y pincélalas con la mitad de la mantequilla de ajo. Intenta separar suavemente los cortes para que la mezcla llegue también al interior. Luego agrega sal y pimienta a gusto y lleva al horno durante 35 minutos.
Vuelve a pincelar y hornear: Pasado ese tiempo, retira con cuidado la bandeja del horno y pincela las papas con el resto de la mantequilla de ajo, procurando que entre bien entre los cortes. Después vuelve a hornearlas durante 20 a 25 minutos más, hasta que estén blandas por dentro y los bordes se vean dorados y crujientes.
Agrega el queso y sirve: Cuando las papas estén casi listas, espolvorea el queso parmesano por encima y llévalas nuevamente al horno durante unos 5 minutos, hasta que el queso se derrita y comience a dorarse. Para terminar, agrega un poco de sal en escamas y sírvelas recién hechas, mientras están calientes y crujientes.
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