
60 min
Intermedio
2 personas
Prepara la masa: En un bowl grande, mezcla los 500 g de harina blanca con la levadura, el azúcar y la sal. Luego haz un hoyo en el centro e incorpora el agua tibia junto con el aceite. Mezcla hasta integrar y amasa sobre una mesa enharinada durante 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, suave y elástica. Forma una bola, colócala en un bowl ligeramente aceitado, cúbrela con film o con un paño y déjala leudar en un lugar tibio durante 1 hora, o hasta que doble su tamaño.
Prepara la salsa: Aplasta los tomates en conserva con un tenedor directamente en un bowl y sazónalos con 1 cucharadita de sal y el orégano. Esta salsa napolitana no se cocina antes, ya que se termina de cocinar directamente en el horno.
Arma la pizza: Precalienta el horno al máximo posible, idealmente a 250 °C o más. Mientras tanto, divide la masa en dos partes iguales. Sobre una superficie enharinada, estira cada trozo con un uslero o con las manos hasta dejarlo muy delgado, de 2 a 3 milímetros. Después pasa cada masa a una bandeja enharinada o cubierta con papel mantequilla, reparte la salsa de tomate de forma pareja sin cubrir los bordes y termina con las láminas de mozzarella fresca por encima.
Hornea y sirve: Lleva la pizza al horno en la rejilla más baja y hornea durante 8 a 12 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y crujientes, y el queso completamente derretido. Retira del horno, agrega hojas de albahaca fresca por encima y termina con un hilo de aceite de oliva extra virgen.
Pan naan