Tags:
Ingredientes
- 1,5 kg de costillar de cerdo
- 4 dientes de ajo
- 60 ml de aceite de oliva
- 50 ml de salsa de soya
- 50 g de azúcar rubia
- 30 ml de mostaza
- 1 cucharadita de ají de color
- 1 cucharadita de orégano
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Paso a paso
¿Cómo cocinar costillar al horno?- 1.
Prepara el adobo: Muele los ajos finamente y mézclalos en un bowl con el aceite de oliva, la salsa de soya, el azúcar rubia, la mostaza, el pimentón, el orégano, sal y pimienta. Revuelve bien hasta obtener una pasta homogénea que cubrirá el costillar.
- 2.
Adoba la carne: Seca el costillar con papel absorbente y úntalo por completo con el adobo, cubriendo ambos lados. Luego déjalo reposar al menos 30 minutos, o idealmente unas horas en el refrigerador, para que la carne de cerdo absorba bien los sabores.
- 3.
Hornea tapado: Precalienta el horno a 160 °C y, mientras toma temperatura, coloca el costillar en una fuente y cúbrelo con papel aluminio. Luego, hornéalo durante 2 horas para que la carne se cocine lentamente, quede tierna y jugosa y comience a desprenderse fácilmente del hueso.
- 4.
Dora al final: Retira el papel aluminio y sube la temperatura del horno a 200 °C. Pincela el costillar con los jugos de la fuente y hornéalo durante 20 a 30 minutos más, hasta que quede bien dorado y brillante. Mientras se dora, vuelve a pincelarlo un par de veces para que tome más sabor.
- 5.
Deja reposar y corta: Retira el costillar del horno y déjalo reposar durante 10 minutos antes de cortarlo. Así la carne conserva mejor sus jugos y queda más tierna. Córtalo entre las costillas y acompáñalo con los jugos de la fuente, papas asadas o una ensalada fresca.
Para que quede tierno y lleno de sabor
- Cocina el costillar lentamente y tapado para que la carne quede tierna y se desprenda fácilmente del hueso.
- Si tienes tiempo, deja el costillar reposando con el adobo durante algunas horas. Así los sabores penetrarán mejor en la carne.
- Aprovecha los jugos que quedan en la fuente para pincelar el costillar mientras termina de cocinarse. Así la superficie quedará más sabrosa, brillante y dorada.













