1.Cortar los muslos de pollo deshuesados y sin piel en trozos de aproximadamente 5 cm y llevarlos a un bowl grande o bolsa hermética.
2.Agregar la salsa de soya, la leche de coco, el azúcar rubia, el ajo rallado, la cúrcuma, el jengibre en polvo, la sal, el cilantro y el ají en un bowl. Revolver bien.
3.Agregar el adobo al pollo y mezclar bien hasta que esté cubierto. Si usas una bolsa, sellar bien y luego masajear un poco el pollo para cubrirlo con el adobo.
4.Cubrir el bowl con film transparente o poner la bolsa en una bandeja o plato por si se llegara a derramar.
5.Refrigerar el pollo al menos 2 horas, o durante la noche.
6.Agregar todos los ingredientes de la salsa de maní a una licuadora.
7.Mezclar hasta que todos los ingredientes estén combinados y la salsa esté homogénea.
8.Transferir la salsa a un recipiente hasta que esté lista para servir.
9.Poner brochetas de madera en una bandeja para hornear o plato hondo y cubrir con agua.
10.Remojar los palitos durante 30 minutos a una hora.
11.Retirar las brochetas del agua. Pinchar 4-5 trozos de pollo en cada palito.
12.Colocar en una bandeja o plato y repetir con el pollo restante.
13.Desechar el adobo sobrante.
14.Rociar la parrilla con spray antiadherente para evitar que se pegue el pollo.
15.Asar los satay de pollo a fuego moderado, volteándolos ocasionalmente hasta que estén dorados y completamente cocidos (unos 15 minutos).