
60 min
Intermedio
4 personas
Ablanda los locos: Si los locos están crudos, colócalos en una olla con agua fría y llévalos a fuego medio hasta que el agua comience a hervir suavemente, mantén la cocción controlada durante unos minutos hasta que la carne cambie de textura y se vuelva más firme. Luego retira los mariscos y déjalos reposar antes de cortarlos en láminas medianas.
Prepara la base aromática: En una sartén amplia añade el aceite de oliva y, cuando esté caliente, incorpora la cebolla picada finamente junto con el ajo triturado, cocina a fuego medio removiendo con suavidad hasta que la cebolla se vuelva transparente y libere su dulzor natural.
Incorpora el vino y cocina: Agrega los locos laminados a la sartén y mezcla bien con la cebolla, vierte el vino blanco y añade la hoja de laurel. Deja que el líquido hierva suavemente para que el alcohol se evapore y los sabores se integren. Luego cocina durante unos minutos hasta que la salsa reduzca ligeramente y los locos absorban el aroma del vino sin endurecerse.
Ajusta y finaliza: Condimenta con sal y pimienta al gusto, espolvorea perejil fresco picado y mezcla con delicadeza para mantener la textura del marisco. Luego retira del fuego cuando la salsa esté ligera pero sabrosa, lista para servir caliente acompañado de papas cocidas o pan fresco.
Cheesecake en Air Fryer