
90 min
Difícil
10 personas
Prepara el buttermilk: Mezcla la leche con el jugo de limón o vinagre y deja reposar durante 10 minutos, hasta que tome una textura ligeramente cortada.
Prepara el bizcocho: Precalienta el horno a 180 °C y, mientras tanto, engrasa el molde y espolvoréalo con cacao en polvo. En un bowl, bate los huevos junto con el aceite y el buttermilk. En otro bowl, combina los ingredientes secos: harina, cacao, azúcar, polvos de hornear, bicarbonato y sal. Une ambas mezclas y revuelve hasta obtener una masa homogénea. Por último, incorpora el agua caliente y la vainilla, y continúa mezclando hasta conseguir una preparación líquida y sin grumos.
Hornea: Vierte la mezcla en el molde y lleva al horno entre 35 y 40 minutos, o hasta que al insertar un palillo este salga limpio. Cuando esté listo retíralo, deja reposar unos minutos y desmolda sobre una rejilla para que enfríe completamente.
Prepara el relleno: Coloca las cerezas en una olla pequeña y cocínalas a fuego medio, aplastándolas suavemente hasta que estén bien blandas, Luego retira y deja enfriar. Aparte, bate la crema bien fría con el azúcar hasta obtener una textura firme y esponjosa.
Prepara el relleno: Coloca las cerezas en una olla pequeña y cocínalas a fuego medio, aplastándolas suavemente hasta que estén bien blandas, Luego retira y deja enfriar. Aparte, bate la crema bien fría con el azúcar hasta obtener una textura firme y esponjosa.
Decora: Cubre toda la torta con la crema restante y termina con una generosa capa de chocolate rallado por encima.
Refrigera y sirve: Lleva la torta al refrigerador por al menos una hora antes de servir, para que tome consistencia y los sabores se integren bien.
Pizza Catrina