1.Cocina la pechuga de pollo en una olla con agua hirviendo y sal. Quítala del agua cuando esté cocida, y espera a que se enfríe.
Comienza desmenuzar el pollo, formando hilachas.
En un bowl, remoja el pan o las galletas de soda con la leche. Espera de 5 a 8 minutos.
Pica la cebolla en cuadritos pequeños y machaca el ajo con un mortero.
En una olla con aceite, sofríe la cebolla con el ajo. Cocina a fuego alto y luego baja la llama, hasta la cebolla esté dorada.
En una licuadora o procesadora de alimentos, licúa el pan remojado con la leche hasta formar una pasta. Llévala a la olla, luego agrega el pollo, la pasta de ají a gusto y un chorrito más de leche para que la mezcla no se seque. Agrega sal y pimienta a gusto. Revuelve constantemente hasta haber formado una mezcla homogénea. Luego apaga el fuego.
Sirve cada plato, con la mezcla de pollo y acompáñalo con un arroz graneado. Decora con la mitad de un huevo duro y una aceituna ¡Que lo disfrutes!