
60 min
Intermedio
16 personas
Prepara la base: Precalienta el horno a 180 °C y forra un molde cuadrado de 22 x 22 cm con papel mantequilla, dejando un poco de papel sobresaliente en los bordes para desmoldar con más facilidad. Y en un bowl, bate 200 g de mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar, hasta obtener una mezcla cremosa.
Forma y hornea la base: Agrega la harina y la pizca de sal a la mezcla de mantequilla, e integra hasta obtener una textura arenosa. Luego pasa la mezcla al molde preparado y presiónala con los dedos o con la base de un vaso, hasta cubrir todo el fondo de manera pareja. Hornea durante 20 a 25 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Retira del horno y deja enfriar por completo.
Prepara el caramelo: En una olla de fondo grueso, mezcla la leche condensada con los 100 g de mantequilla restantes, el azúcar rubia y el jarabe de maíz o miel. Cocina a fuego medio, revolviendo constantemente durante 15 a 20 minutos, hasta que la mezcla espese, tome un color más dorado y caiga en forma de cinta al levantar la cuchara.
Extiende el caramelo: Retira la olla del fuego, agrega la vainilla y mezcla bien. Luego vierte el caramelo caliente sobre la base ya fría y extiéndelo con una espátula hasta cubrir toda la superficie. Lleva el molde al refrigerador durante al menos 1 hora, o hasta que el caramelo esté firme.
Cubre con chocolate: Derrite el chocolate a baño maría o en el microondas, en intervalos de 30 segundos, revolviendo entre cada uno para que no se queme. Cuando esté liso y brillante, viértelo sobre el caramelo frío y extiéndelo de manera pareja con una espátula.
Refrigera y corta: Lleva el molde nuevamente al refrigerador durante 30 minutos, o hasta que el chocolate esté firme. Después desmolda tirando con cuidado del papel mantequilla y corta en barras o cuadrados. Para lograr cortes más limpios, usa un cuchillo afilado y tibio, secándolo bien antes de pasar por el chocolate.
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