
50 min
Fácil
10 personas
Derrite el chocolate y la mantequilla: Precalienta el horno a 170 °C y forra un molde rectangular o cuadrado con papel mantequilla. Coloca la mantequilla y el chocolate troceado en un bowl resistente al calor, y derrítelos a baño maría, revolviendo hasta obtener una mezcla lisa y brillante. Retira del calor y déjalos entibiar unos minutos antes de continuar.
Incorpora el endulzante y los huevos: Agrega el endulzante a la mezcla de chocolate y mantequilla, y revuelve con una espátula hasta integrar. Luego incorpora los huevos de uno en uno, mezclando bien después de cada adición para que se integren sin cocinarse con el calor residual. Añade la vainilla y mezcla nuevamente.
Agrega los ingredientes secos: Tamiza la harina junto con la sal y agrégala a la mezcla de chocolate. Incorpora con movimientos suaves, solo hasta que la harina se integre. No mezcles de más, porque eso puede hacer que el brownie quede más compacto. Al final, suma las nueces picadas y revuelve apenas para repartirlas.
Hornea el brownie: Vierte la mezcla en el molde preparado y empareja la superficie con una espátula. Hornea a 170 °C durante 30 minutos, o hasta que la superficie tenga una costra fina y ligeramente quebradiza, pero el centro siga húmedo. Si insertas un palillo, debe salir con algunas migas húmedas, no completamente limpio.
Enfría y sirve: Deja enfriar el postre por completo dentro del molde antes de desmoldar, ya que recién salido del horno es más frágil. Una vez frío, córtalo en cuadrados con un cuchillo grande, limpiándolo entre cada corte para lograr bordes más definidos. Sirve solo o acompañado de helado de vainilla.
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