
50 min
Fácil
4 personas
Prepara las berenjenas: Corta las berenjenas en cubos medianos (de aproximadamente 2 cm). Colócalas en un colador y espolvorea 1 cda. de sal por encima. Déjalas reposar durante 20 minutos para que suelten el exceso de agua y su ligero amargor. Luego, enjuágalas con agua fría y sécalas bien con papel absorbente.
Hornea las berenjenas: Precalienta el horno a 200°C. Coloca las berenjenas en una bandeja para horno y rocíalas con 3 cdas. de aceite de oliva. Mezcla bien para que se impregnen de aceite. Hornea durante 25-30 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que estén doradas y tiernas.
Prepara los tomates: Lava y corta los tomates en cuartos. Luego, aplástalos con un tenedor o con las manos dentro de un bowl grande para extraer su jugo y pulpa. Si prefieres una textura más suave, puedes rallarlos con un rallador fino, descartando la piel.
Sofríe las verduras: En una sartén grande a fuego medio, calienta 2 cdas. de aceite de oliva, agregando la cebolla picada, el pimentón y el apio. Luego, cocina durante 5-7 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que las verduras estén tiernas y fragantes.
Añade los tomates y condimentos: Incorpora la pulpa de tomate aplastado a la sartén con las verduras sofritas. Luego, agrega las alcaparras, las aceitunas y la miel. Mezcla bien y deja cocinar a fuego medio durante 5 minutos para que los sabores comiencen a integrarse.
Incorpora los líquidos y laurel: Vierte el vinagre de vino tinto y el vino blanco en la sartén. Luego, añade la hoja de laurel y revuelve bien. Deja cocinar a fuego bajo durante 10 minutos, permitiendo que la mezcla se espese y los sabores se intensifiquen.
Integra las berenjenas: Saca las berenjenas del horno y agrégalas a la sartén con el resto de los ingredientes. Revuelve suavemente para que absorban los sabores y cocina por 2-3 minutos más.
Finaliza con hierbas frescas: Retira la sartén del fuego y espolvorea el perejil y la menta picados. Mezcla suavemente y deja reposar unos minutos antes de servir.
Sirve y disfruta: Puedes disfrutar la caponata caliente, a temperatura ambiente o incluso fría. Acompáñala también con pan tostado, como acompañamiento o incluso como plato principal.
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