1.En un bowl mezcla la cebolla, el limón, el aceite de oliva y la sal, dejando que la cebolla se ablande.
Añade la sardina y déjala remojar en la mezcla durante toda una noche en el refrigerador, sin olvidar cubrirla con un film plástico.
Al día siguiente, hornea el pan a 200 grados hasta que esté tostado.
Pon la mezcla sobre el pan y decora con cilantro picado.