
45 min
Fácil
6 personas
Prepara la coliflor: Separa la coliflor en ramilletes medianos y lávalos bien. Luego, cocínalos en una olla con agua hirviendo y sal durante 6 minutos, hasta que estén tiernos, pero todavía firmes. Escúrrelos y déjalos reposar en un colador durante 5 minutos para eliminar el exceso de agua.
Prepara la salsa blanca: Mientras escurre la coliflor, derrite la mantequilla en una olla mediana a fuego medio y agrega la harina. Revuelve durante 1 minuto e incorpora la leche poco a poco, sin dejar de batir para evitar que se formen grumos. Cocina durante 5 a 6 minutos, hasta que la salsa espese y cubra el dorso de una cuchara.
Agrega el queso gauda: Retira la salsa del fuego e incorpora dos tercios del queso gauda rallado junto con la nuez moscada, la sal y la pimienta. Revuelve hasta que el queso se derrita por completo y la salsa quede cremosa y homogénea.
Arma la fuente: Precalienta el horno a 200 °C y distribuye los ramilletes de coliflor en una fuente para horno. Después, vierte la salsa blanca por encima y repártela con una cuchara para que cubra bien las verduras, incluso entre los ramilletes.
Prepara la costra: En un pocillo, mezcla el pan rallado con el queso parmesano rallado y el gauda restante. Luego, distribuye esta mezcla sobre la coliflor hasta cubrir toda la superficie.
Hornea: Lleva la fuente al horno durante 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la salsa burbujee por los bordes. Una vez lista, déjala reposar durante 5 minutos fuera del horno para que la salsa se asiente y sea más fácil servirla.
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