
60 min
Intermedio
4 personas
Prepara el adobo: Pica finamente el ajo, el romero y el tomillo, y colócalos en un bowl. Después agrega el aceite de oliva, la mostaza, sal y pimienta, y mezcla hasta formar una pasta aromática.
Adoba el cordero: Seca bien las costillas con papel absorbente y úntalas por completo con el adobo de hierbas. Luego déjalas reposar durante 20 minutos a temperatura ambiente para que absorban mejor los sabores.
Sella la carne: Calienta una sartén a fuego alto y sella las costillas durante 2 minutos por lado, hasta que tomen un dorado parejo. Este paso ayuda a concentrar los jugos y aporta más sabor.
Hornea: Traspasa las costillas de cordero a una fuente y llévalas al horno precalentado a 200 °C durante 20 a 25 minutos. Continúa hasta que la carne quede rosada por dentro y dorada por fuera, según el punto que prefieras.
Reposa y añade limón: Retira el cordero del horno y déjalo reposar durante 5 minutos antes de cortarlo, para que los jugos se redistribuyan. Por último, exprime un poco de limón por encima y sírvelo caliente.
Picana con espárragos a la Air Fryer