
30 min
Fácil
3 personas
Sofríe la cebolla y el tomillo: En una olla grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega la cebolla y el tomillo, y cocínalos por unos 4 minutos, hasta que la cebolla esté suave y ligeramente dorada.
Agrega los champiñones y el ajo: Añade los champiñones y cocínalos por unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que suelten su jugo y comiencen a dorarse. Luego, incorpora el ajo y cocínalo por un minuto más para que suelte todo su sabor.
Vierte el vino blanco: Añade el vino blanco y deja que se reduzca casi por completo. Esto le dará a la crema un toque de acidez y profundidad en el sabor.
Cocina la sopa: Vierte el caldo poco a poco, removiendo bien para integrar los ingredientes. Agrega la hoja de laurel y deja que la sopa hierva suavemente durante unos 20 minutos, sin tapar, para que los sabores se intensifiquen.
Licúa una parte de la sopa: Retira la hoja de laurel y saca aproximadamente ½ taza de champiñones con un poco de caldo. Licúalos o procésalos con la minipimer hasta obtener una crema suave, luego devuélvelos a la olla para darle más cuerpo a la sopa.
Agrega la crema y ajusta el sabor: Por último, vierte la crema, mezcla bien y deja cocinar por 3 minutos más. Ajusta la sal y pimienta a tu gusto, y sirve de inmediato para que disfrutes este plato caliente.
Barros Luco con queso derretido y carne a la plancha