
60 min
Fácil
24 personas
Prepara el café: Comienza mezclando el café instantáneo con el agua caliente en un pocillo. Revuelve bien hasta que se disuelva por completo y déjalo enfriar mientras preparas los demás ingredientes.
Bate la mantequilla: En un bowl, coloca la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar rubia. Bate durante unos 3 minutos, hasta conseguir una mezcla suave, cremosa y de un color más claro.
Agrega los ingredientes líquidos: Incorpora el huevo, el café disuelto y la vainilla. Luego continúa batiendo hasta que todo quede bien mezclado. Si notas que la preparación se ve un poco cortada, no te preocupes, ya que tomará una mejor consistencia al agregar la harina.
Incorpora la harina y el chocolate: Tamiza la harina junto con el bicarbonato y la sal, y agrégalos poco a poco a la mezcla anterior. Revuelve suavemente con una espátula hasta formar una masa homogénea. Después pica el chocolate en trozos pequeños, incorpóralo y mezcla para distribuirlo bien.
Refrigera la masa: Tapa el bowl y llévalo al refrigerador durante 30 minutos para que la masa tome firmeza. Mientras tanto, precalienta el horno a 180 °C y prepara dos bandejas con papel mantequilla.
Forma y hornea las galletas: Saca la masa del refrigerador y forma bolitas de unos 30 g. Acomódalas en las bandejas, dejando unos 5 cm de separación entre ellas, y aplástalas ligeramente con la palma de la mano. Luego hornéalas durante 10 a 12 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro todavía se vea un poco blando.
Deja enfriar y disfruta: Una vez listas, retira las galletas del horno y déjalas reposar durante 5 minutos en la bandeja para que no se rompan al moverlas. Después pásalas a una rejilla y espera a que se enfríen por completo antes de servir.
Cheesecake en Air Fryer