
25 min
Intermedio
6 personas
Prepara la pasta de avellanas: Procesa las avellanas hasta obtener una pasta fina y homogénea, deteniéndote para raspar los bordes y evitar que se caliente en exceso. Mientras más lisa quede, más suave será la textura del helado.
Prepara la base: En una olla, calienta la leche líquida junto con el azúcar, la vainilla y la sal, mezclando constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Luego, incorpora la pasta de avellanas y remueve hasta integrar bien, sin dejar que la mezcla hierva.
Enfría la mezcla: Retira la preparación del fuego y deja que se enfríe a temperatura ambiente. Después, llévala al refrigerador por al menos una hora, ya que una base fría facilita una textura más cremosa al congelar.
Incorpora la crema: Bate la crema fría hasta obtener picos suaves, a continuación añade la mezcla de avellanas con movimientos envolventes. Cuidando de mantener el aire para lograr un helado ligero y cremoso.
Congela el helado: Vierte la preparación en un recipiente apto para congelador y congela por un mínimo de 6 horas. Durante las primeras 3 horas, remueve cada 45 minutos para evitar cristales y mejorar la textura final.
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