
75 min
Intermedio
6 personas
Saltea las espinacas: Lava bien las espinacas y retira los tallos más gruesos. Luego, calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio, agrega el ajo picado y cocina durante 30 segundos. Incorpora las espinacas por tandas y saltéalas hasta que reduzcan su volumen. Después, pásalas a un colador, presiónalas bien para eliminar el exceso de líquido y pícalas finamente.
Prepara el relleno: En un bowl, mezcla las espinacas picadas con la ricotta, el huevo, la mitad del parmesano, sal y pimienta. Revuelve hasta integrar todos los ingredientes y conseguir una mezcla homogénea.
Prepara la salsa bechamel: Derrite la mantequilla en una olla a fuego medio y agrega la harina. Revuelve durante 1 minuto y luego incorpora la leche poco a poco, sin dejar de batir para evitar que se formen grumos. Cocina durante 6 a 7 minutos, hasta que la salsa espese. Por último, condimenta con nuez moscada, sal y pimienta.
Arma la lasaña: Precalienta el horno a 180 °C y cubre el fondo de una fuente de 20 x 30 cm con un poco de bechamel. Coloca una capa de láminas de lasaña y distribuye encima un tercio del relleno, un poco más de bechamel y parte de la mozzarella. Repite el mismo orden dos veces más y termina con una última capa de láminas, el resto de la bechamel, la mozzarella y el queso parmesano.
Hornea hasta gratinar: Cubre la fuente con papel aluminio y hornea durante 30 minutos. Luego, retira el aluminio y hornea durante 15 minutos más, hasta que la superficie esté dorada y el queso burbujee.
Deja reposar y sirve: Retira la lasaña del horno y déjala reposar durante 10 minutos antes de cortarla. Así, las capas se asentarán y será más fácil servir las porciones sin que se desarmen.
Carajillo