
90 min
Fácil
6 personas
Prepara el adobo: Muele los ajos y mézclalos en un bowl con el aceite, el jugo de limón, la sal gruesa, la pimienta, el comino, el orégano y el ají de color. Revuelve hasta obtener una pasta homogénea que cubra bien la carne.
Adoba la malaya: Extiende la malaya y frótala por ambos lados con el adobo, cubriendo cada rincón. Después déjala reposar al menos 30 minutos, o idealmente unas horas en el refrigerador, para que los sabores penetren en la carne.
Prepara la parrilla: Enciende el fuego y espera a que las brasas queden con un calor medio, sin llamas directas. La malaya necesita una cocción pausada, así que evita el calor demasiado fuerte que la quemaría por fuera dejándola dura por dentro.
Cocina a fuego lento: Coloca la malaya sobre la parrilla y cocínala durante 30 a 40 minutos por cada lado, dándola vuelta de vez en cuando. La idea es que se cocine despacio para que quede tierna y bien dorada por fuera.
Controla el punto: Verifica que la carne esté cocida al presionarla: debe sentirse blanda y ceder con facilidad. Si la notas dura, mantenla más tiempo sobre la parrilla, ya que la malaya mejora mucho con una cocción prolongada.
Corta y disfruta: Retira la malaya del fuego y déjala reposar unos minutos. Luego córtala en tiras finas en contra de la fibra, para que cada bocado quede suave. Sírvela caliente acompañada de ensaladas o pan amasado.
Bizcocho de yoghurt a la Air Fryer