
50 min
Fácil
4 personas
Prepara las manzanas: Precalienta el horno a 180 °C. Mientras tanto, lava las manzanas y, con un cuchillo pequeño o un descorazonador, retira el centro con cuidado de no perforar la base. Así, el relleno quedará dentro mientras se hornean.
Haz el relleno: Pica las nueces de forma gruesa y mézclalas en un bowl con las pasas, el azúcar rubia y la canela. Luego, incorpora la mantequilla a temperatura ambiente y mezcla con una cuchara hasta obtener una pasta.
Rellena las manzanas: Acomoda las manzanas en una fuente para horno y rellena el centro de cada una con la mezcla, presionando suavemente para que quede bien compacta. Si sobra un poco de relleno, puedes ponerlo encima, formando una pequeña montaña sobre cada manzana.
Agrega el líquido: Exprime la naranja y mezcla su jugo con el agua. Vierte esta preparación en el fondo de la fuente, alrededor de las manzanas. Además de evitar que se peguen, el líquido se irá convirtiendo en un almíbar durante la cocción.
Hornea y sirve: Lleva el postre al horno durante 35 a 40 minutos. A mitad de la cocción, y una vez más antes de que estén listas, baña las manzanas con el jugo de la fuente para que queden más jugosas. Estarán listas cuando la piel se vea arrugada y puedas atravesarlas fácilmente con un cuchillo. Una vez pasado el tiempo, deja reposar las manzanas durante 5 minutos. Luego, sírvelas tibias y rocíalas con el almíbar que quedó en el fondo de la fuente.
Mermelada de mora