
15 min
Fácil
6 personas
Ralla y exprime los limones: Ralla la cáscara de un limón, cuidando de tomar solo la parte amarilla. Después, corta los limones por la mitad y exprímelos. Cuela el jugo para retirar las semillas y la pulpa.
Bate la crema: Vierte la crema bien fría en un bowl y bátela hasta que tome cuerpo y forme picos suaves. Es importante que esté fría para que monte con facilidad y quede aireada.
Prepara la base: En otro bowl, mezcla la leche condensada con el jugo de limón, incorporándolo de a poco mientras revuelves. Verás que la mezcla comienza a espesar al entrar en contacto con la acidez del limón.
Integra todo: Agrega la crema batida a la mezcla de leche condensada con movimientos suaves y envolventes para mantener su aire. Incorpora también la ralladura de limón y mezcla solo hasta que todo quede homogéneo.
Enfría y sirve: Reparte el postre en copas o pocillos individuales y refrigera durante al menos 3 horas, hasta que esté firme. Antes de servir, decora con un poco de ralladura de limón y una hoja de menta.
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