
120 min
Fácil
15 personas
Mezcla los ingredientes secos: En un bowl grande junta los 500 g de harina blanca con 10 g de azúcar, 5 g de sal y los 10 g de levadura seca, y revuelve todo para que quede bien distribuido.
Incorpora lo húmedo: Agrega 100 g de mantequilla derretida y de a poco, los 250 ml de agua tibia. Mezcla con una cuchara o tus manos hasta que todo se junte.
Amasa con calma: Cuando ya tengas una masa unida, pásala al mesón ligeramente enharinado y amasa por al menos 5 minutos, hasta que se sienta suave y elástica. Si la masa está muy pegajosa, puedes espolvorear un poco más de harina.
Forma los pancitos: Divide la masa en porciones de unos 50 g cada una y forma bollitos redondos, aplástalos levemente y ponlos sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o ligeramente enharinada. Pincha cada pancito con un tenedor.
Deja que leven: Cubre los pancitos con un paño limpio y déjalos reposar en un lugar cálido por al menos 1 hora, o hasta que hayan crecido visiblemente.
Hornea: Precalienta el horno a 180 °C. Lleva los panes al horno y hornea durante 20 minutos, o hasta que estén dorados por fuera y suenen huecos al golpear suavemente la base.
Consejos para que el pan amasado quede perfecto
Salsa verde