
70 min
Fácil
1 persona
Activa la levadura: En un bowl mediano, mezcla el agua tibia con el azúcar y la levadura seca, revolviendo apenas para disolver. Deja reposar durante 10 minutos, hasta que la superficie se vuelva espumosa y confirmes que la levadura está activa.
Prepara los ingredientes secos: En otro bowl grande, une la harina sin gluten con la sal y mezcla bien para distribuirlos de manera uniforme antes de incorporar los líquidos.
Integra los líquidos: Agrega la mezcla de levadura al bowl con la harina junto con el aceite de oliva y el vinagre de manzana. Luego, revuelve con una cuchara o espátula hasta obtener una masa espesa y ligeramente pegajosa, ya que este tipo de pan no requiere amasado.
Primer levado: Cubre el bowl con un paño húmedo y deja que la masa repose en un lugar cálido durante unos 40 minutos, o hasta que notes que ha aumentado ligeramente su volumen.
Horneado: Precalienta el horno a 200 °C y pincela un molde para pan con un poco de aceite. Después, vierte la masa en el molde y alisa la superficie con una espátula húmeda para darle una forma pareja. Hornea entre 40 y 45 minutos, hasta que la corteza esté dorada y, al golpearla suavemente, produzca un sonido hueco.
Enfriar y servir: Retira el pan del molde y déjalo enfriar por completo sobre una rejilla, ya que este paso ayuda a que la miga se asiente correctamente antes de cortarlo.
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