
60 min
Fácil
4 personas
Sella el pollo: Seca las presas con papel absorbente y condimenta con sal, pimienta y comino por ambos lados. Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio-alto y sella el pollo por 3 a 4 minutos por lado, hasta que quede bien dorado. Una vez listo, retira las presas y déjalas en un plato mientras preparas las verduras.
Sofríe las verduras: En la misma olla y con el aceite que quedó, baja el fuego a medio. Pica la cebolla en pluma, corta la zanahoria en rodajas y el pimentón en tiras. Sofríe la cebolla por 5 minutos hasta que esté translúcida e incorpora el ajo picado, el pimentón y la zanahoria. Luego cocina 3 minutos más, revolviendo para que todo se integre bien.
Cocina el guiso: Devuelve las presas de pollo doradas a la olla y agrega el vino blanco, el caldo, el orégano y la hoja de laurel. Sube el fuego hasta que hierva y, en ese momento, tapa la olla y baja a fuego medio-bajo. Deja cocinar por 25 minutos, tiempo suficiente para que el pollo se termine de cocinar y absorba todos los sabores del guiso.
Agrega las arvejas y termina: Incorpora las arvejas congeladas directamente a la olla, sin descongelarlas previamente. Revuelve con suavidad y cocina 5 minutos más, solo hasta que estén tiernas pero conserven su color verde intenso. También ajusta la sal y retira la hoja de laurel.
Sirve: Distribuye el pollo arvejado en platos hondos o en una fuente grande, asegurándote de que cada porción lleve caldo, verduras y arvejas. Termina con perejil fresco picado por encima y acompaña con arroz blanco graneado o papas cocidas.
Carajillo