
90 min
Fácil
4 personas
Marina el pollo: Mezcla el aceite de oliva con el ajo machacado, el jugo de limón, el ají de color, el orégano, la sal y la pimienta hasta formar una pasta aromática. Limpia bien el pollo, sécalo con papel absorbente por dentro y por fuera, y cúbrelo con la mezcla frotándola también bajo la piel del pecho y los muslos para que penetre bien. Si tienes tiempo, déjalo reposar en el refrigerador por al menos 1 hora o de un día para otro para potenciar el sabor.
Precalienta y prepara la fuente: Precalienta el horno a 200 °C y coloca el pollo entero en una fuente con la pechuga hacia arriba. Si tienes romero, introdúcelo dentro de la cavidad junto con el limón ya exprimido. Luego agrega un chorrito de agua o caldo en el fondo de la fuente para evitar que los jugos se quemen durante la cocción.
Asa el pollo: Lleva la fuente al horno y cocina el pollo durante 70 a 80 minutos, bañándolo con sus propios jugos cada 20 minutos para que quede jugoso y con la piel bien dorada. En los últimos 10 minutos, sube la temperatura a 220 °C para lograr una piel aún más crocante.
Deja reposar y sirve: Al sacar el pollo del horno, déjalo reposar sobre la fuente por 10 minutos antes de cortarlo, para que los jugos se redistribuyan por toda la carne y quede mucho más sabroso. Por último, corta y sirve acompañado de ensalada, papas o arroz.
Maremoto