
90 min
Intermedio
6 personas
Corta y sazona la carne: Corta la pulpa de cerdo en seis trozos grandes y uniformes para que la cocción sea pareja. Luego mezcla en un bowl todos los ingredientes de la marinada en seco y frota cada pieza con esta mezcla asegurándote de cubrir bien todos los lados. Presiona ligeramente para que las especias se adhieran y comiencen a impregnar la carne.
Sella para potenciar el sabor: Calienta el aceite de oliva en la olla a presión a fuego medio alto y, cuando esté bien caliente, incorpora los trozos de cerdo sin sobrecargar la olla. Dejando que se doren por todos sus lados durante unos minutos hasta que se forme una costra caramelizada, luego retira la carne y resérvala.
Integra la salsa y recupera el fondo: Mezcla la salsa barbecue con el agua y viértela en la misma olla caliente. Anda removiendo con una cuchara de madera para despegar los jugos y pequeños restos dorados que quedaron en el fondo, ya que ahí está gran parte del sabor. Luego vuelve a incorporar el cerdo asegurándote de que quede bien acomodado dentro del líquido.
Cocina a presión hasta que quede tierna: Cierra la olla a presión y cocina a fuego medio alto hasta que alcance su máxima presión. En ese momento baja la intensidad del fuego y deja cocinar durante una hora. Después retira del fuego y deja reposar unos quince minutos antes de liberar la presión y abrir con cuidado.
Desmenuza y mezcla con sus jugos: Retira los trozos de cerdo y, mientras aún están calientes, desmenúzalos con ayuda de dos tenedores separando las fibras con facilidad. Luego, vuelve a integrarlos en la salsa de cocción y mezcla bien para que la carne absorba todo el jugo concentrado, logrando un pulled pork húmedo, brillante y lleno de sabor.
Turrón de vino