
60 min
Fácil
10 personas
Prepara el molde: Comienza precalentando el horno a 175 °C. Mientras se calienta, enmantequilla un molde de queque de unos 25 cm de largo y espolvorea un poco de harina por dentro. Luego retira el exceso para evitar que el queque se pegue al hornearlo.
Bate la mantequilla y el azúcar: En un bowl grande, coloca la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar. Bate durante unos 5 minutos, hasta conseguir una mezcla suave, esponjosa y de un color más claro.
Agrega los huevos y los aromas: Incorpora los huevos uno a uno, batiendo después de cada uno para que se integren bien. Luego añade la esencia de vainilla y la ralladura de limón, y mezcla suavemente para repartir los sabores.
Incorpora los ingredientes secos: En otro recipiente, tamiza la harina junto con la maicena, los polvos de hornear y la sal. Después agrégalos a la mezcla anterior en tres partes, revolviendo con una espátula y movimientos envolventes hasta que no queden restos de harina. Evita mezclar demasiado para que el queque quede esponjoso.
Hornea el queque: Vierte la preparación en el molde y empareja la superficie con una espátula. Luego lleva al horno durante 45 a 50 minutos, hasta que esté dorado por encima. Para comprobar que está listo, introduce un palito en el centro y, si sale limpio, ya puedes retirarlo.
Deja enfriar y decora: Una vez fuera del horno, deja reposar el queque en el molde durante 10 minutos. Después desmóldalo con cuidado y colócalo sobre una rejilla para que termine de enfriarse. Cuando esté completamente frío, espolvorea un poco de azúcar flor por encima con ayuda de un colador fino.
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