
35 min
Fácil
12 personas
Prepara la masa: Precalienta el horno a 180 °C. Mientras tanto, extiende la masa de hoja sobre una superficie limpia, manteniendo el papel que trae o usando un poco de harina para que no se pegue. Si la masa está muy fría, déjala reposar unos minutos antes de enrollarla, para que no se quiebre al manipularla.
Agrega el relleno de canela: Derrite 50 g de mantequilla y pincélala sobre toda la superficie de la masa. En un bowl pequeño, mezcla el azúcar rubia con la canela y distribúyela de manera pareja sobre la mantequilla, dejando un borde libre en uno de los lados largos para poder cerrar el rollo.
Enrolla y corta: Enrolla la masa desde el lado largo, con cuidado de mantener el relleno dentro y sin apretar demasiado. Cuando llegues al borde libre, presiónalo suavemente para cerrar. Después corta el rollo en 12 piezas similares con un cuchillo afilado.
Hornea los rollitos: Acomoda los rollitos en una bandeja o fuente para horno con papel mantequilla, dejando un poco de espacio entre ellos. Hornea durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén dorados y la masa se vea cocida y crujiente.
Prepara el glaseado: Mientras los rollitos se hornean, mezcla el queso crema con los 30 g de mantequilla restantes, la vainilla y el azúcar flor. Revuelve hasta obtener un glaseado suave y cremoso. Si queda muy espeso, puedes agregar una cucharadita de leche para soltarlo un poco.
Glasea y sirve: Retira los rollitos del horno y déjalos reposar 5 minutos antes de agregar el glaseado. Luego cúbrelos con una capa generosa y sírvelos tibios, cuando la masa todavía esté crujiente y el glaseado se funda ligeramente por encima.