
30 min
Fácil
1 persona
Prepara el glaseado: Pela y pica finamente el diente de ajo. Coloca en una sartén pequeña el aceto balsámico, la miel, la mostaza y el ajo. Cocina a fuego medio durante 5 a 7 minutos, hasta que la preparación reduzca y adquiera una textura ligeramente espesa y brillante. En cuanto alcance ese punto, retírala del fuego y mantenla reservada para glasear el salmón.
Sella el salmón: Seca el filete con papel absorbente y condimenta con sal y pimienta por ambos lados. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio alto y coloca el salmón con la piel hacia abajo. Luego cocina durante 4 a 5 minutos, hasta que la base esté dorada y crujiente.
Termina la cocción: Da vuelta el pescado fresco con cuidado y cocina 2 a 3 minutos adicionales, según el grosor, hasta que esté en su punto pero aún jugoso en el centro.
Glasea y sirve: Vierte parte de la reducción balsámica sobre el salmón caliente y deja que se impregne durante unos segundos en la sartén. Retira del fuego, espolvorea perejil fresco picado y sirve de inmediato con el resto de la salsa por encima.
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