
45 min
Fácil
6 personas
Dora la carne: Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio-alto y agrega la carne molida. Cocínala durante 6 a 7 minutos, desarmándola con una cuchara de palo para que se dore de manera uniforme y pierda el color rosado.
Prepara el sofrito: Incorpora la cebolla picada fina y cocina durante 4 minutos, hasta que esté transparente. Luego, añade el ajo picado y la pasta de tomate, y revuelve durante 1 minuto para que esta última se tueste ligeramente y aporte más sabor.
Agrega el tomate y el caldo: Vierte el tomate triturado y el caldo de carne. Después, condimenta con el orégano, sal y pimienta, y mezcla bien. Cuando la preparación comience a hervir, baja el fuego y cocina durante 10 minutos para que los sabores se integren.
Cocina la pasta: Parte las láminas de lasaña en trozos irregulares de unos 4 cm y agrégalos a la olla. Cocina durante 10 a 12 minutos, revolviendo de vez en cuando para evitar que se peguen, hasta que la pasta esté tierna.
Prepara la mezcla de quesos: Mientras se cocina la pasta, pon la ricotta en un bowl y mézclala con la mozzarella, la mitad del parmesano y la albahaca picada. Revuelve hasta integrar bien todos los ingredientes.
Sirve la sopa: Reparte la sopa caliente en platos hondos y coloca una cucharada de la mezcla de quesos en el centro de cada uno. Para terminar, espolvorea el parmesano restante y sirve de inmediato, así el queso se derretirá con el calor de la sopa.
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