
55 min
Fácil
4 personas
Asa las verduras: Precalienta el horno a 200 °C. Luego corta los tomates por la mitad y colócalos en una fuente junto con la cebolla en cuartos y los dientes de ajo pelados. Rocía todo con aceite de oliva, condimenta con sal y pimienta, y lleva al horno durante 30 a 35 minutos, hasta que los tomates estén bien cocidos y caramelizados en los bordes.
Procesa la sopa: Transfiere las verduras asadas con todos sus jugos a una olla, agrega el caldo caliente y procesa con una licuadora o minipimer hasta obtener una crema lisa. Si prefieres una textura más fina, pasa por un colador. Luego lleva a fuego medio y cocina 5 minutos más revolviendo ocasionalmente. Prueba y ajusta la sal; si el tomate quedó muy ácido, añade una cucharadita de azúcar para equilibrar.
Agrega la mozzarella y sirve: Sirve la sopa caliente en platos o bowls hondos. Corta la mozzarella en trozos irregulares y distribúyelos sobre cada porción: el calor de la sopa hará que se derrita levemente. Finaliza con hojas de albahaca fresca y un hilo de aceite de oliva, y sirve de inmediato para aprovechar el contraste entre la crema caliente y el queso recién derretido.
Paté de queso azul con mermelada de peras