
10 min
Fácil
1 persona
Prepara el café concentrado: Agrega el café molido a una prensa francesa y vierte el agua caliente encima. Mezcla suavemente, deja infusionar durante 4 minutos y, después, presiona el émbolo con cuidado. Usa 30 ml de este café concentrado para la receta y viértelo en una taza de cappuccino. Si quieres mantener mejor la temperatura, puedes entibiar la taza antes con un poco de agua caliente y descartarla.
Espuma la leche: Vierte la leche fría en una jarra o vaso resistente al calor. Luego caliéntala hasta que esté humeante, pero sin dejar que hierva. Con un espumador eléctrico de mano, bate en movimientos suaves hasta obtener una espuma cremosa y con burbujas pequeñas. Si tienes máquina con vaporizador, puedes espumarla directamente hasta que quede sedosa y brillante.
Integra el cappuccino: Vierte primero la leche caliente sobre el café, sosteniendo la espuma con una cuchara para que caiga de a poco. A continuación, agrega la espuma por encima hasta formar una capa generosa. La idea es lograr un equilibrio entre café, leche caliente y espuma, sin que quede demasiado aguado.
Termina y sirve: Espolvorea un poco de cacao en polvo o canela sobre la espuma, si quieres darle más aroma. Sirve de inmediato, mientras el café está caliente y la espuma mantiene su textura.
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