
10 min
Fácil
2 personas
Disuelve el cacao en frío: En una cacerola mediana, vierte la leche y agrega el cacao en polvo, el endulzante, la canela y la pizca de sal. Revuelve bien con un batidor de mano mientras la leche aún está fría, ya que esto evita que el cacao forme grumos al calentarse y garantiza una bebida completamente lisa.
Calienta sin hervir: Lleva la cacerola a fuego medio sin dejar de revolver con el batidor. Cuando la preparación empiece a humear y esté bien caliente, retírala del fuego antes de que llegue a hervir, ya que el calor excesivo puede alterar el sabor del cacao y hacer que la leche pierda cremosidad.
Agrega la vainilla y sirve: Fuera del fuego, incorpora el extracto de vainilla, revuelve y prueba para ajustar el dulzor con un poco más de endulzante si lo prefieres. Luego vierte en tazas previamente entibiadas y sirve de inmediato. Si quieres, espolvorea un poco de cacao por encima para decorar.
Mermelada de ciruelas