
15 min
Fácil
1 persona
Precalienta el horno: Enciende el horno y llévalo a temperatura alta, idealmente entre 220 °C y 230 °C, dejando que se caliente bien antes de hornear para lograr una base más crujiente.
Prepara la pizza: Retira la pizza del envase y colócala sobre una bandeja o rejilla apta para horno. Si lo deseas, pincela suavemente los bordes con aceite de oliva para que se doren mejor durante la cocción.
Mejora el sabor: Agrega una pizca de orégano seco y, si quieres, un poco más de queso rallado o ingredientes a gusto, distribuyéndolos de manera pareja para que se cocinen de forma uniforme.
Hornea: Lleva la pizza al horno, ubicándola en la parte media o inferior, y cocina por el tiempo indicado en el envase. Generalmente entre 10 y 15 minutos, hasta que la masa esté dorada y el queso completamente derretido.
Sirve: Retira del horno, deja reposar un par de minutos para que el queso se asiente y corta en porciones antes de servir.
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