
20 min
Fácil
4 personas
Prepara los ingredientes: Primero pela y pica finamente los dientes de ajo, luego drena los corazones de alcachofa y córtalos por la mitad. A continuación exprime el limón hasta obtener 3 cucharadas de jugo. Y, por último, corta la mantequilla en cubos pequeños para incorporarla con facilidad durante la cocción.
Sofríe el ajo: En un sartén mediano, calienta el aceite de oliva a fuego medio y, cuando esté tibio, añade el ajo picado. Cocina durante 1 minuto, revolviendo constantemente para que no se queme.
Agrega el vino y el limón: Una vez que el ajo esté fragante, incorpora el vino blanco y deja que hierva entre 2 y 3 minutos, de modo que el alcohol se evapore parcialmente. Después agrega el jugo de limón y mezcla bien para integrar los sabores.
Incorpora la mantequilla: Cuando el líquido esté burbujeando suavemente, baja el fuego a medio-bajo y comienza a añadir los cubos de mantequilla poco a poco, mientras revuelves de manera constante. Así irás formando una salsa emulsionada, suave y brillante.
Integra las alcachofas: Cuando la salsa esté lista, incorpora los corazones de alcachofa y mézclalos con cuidado para cubrirlos por completo. Cocínalos 1 o 2 minutos más, solo para que se calienten y absorban el sabor.
Finaliza y sirve: Finalmente apaga el fuego, sazona con la pizca de sal y la pimienta negra, y sirve de inmediato. Termina con perejil fresco picado para aportar color y aroma.
Sopaipillas sureñas