
60 min
Intermedio
6 personas
Cortar el pulpo en trozos pequeños y picar finamente la cebolla.
En una sartén profunda u olla, calentar el aceite de oliva a fuego bajo y cocinar la cebolla hasta que esté suave y dorada.
Añadir la harina a la sartén con la cebolla y cocinarla durante 5-10 minutos, removiendo constantemente para tostarla bien. Esto es clave para evitar el sabor a harina cruda.
Añadir poco a poco la leche y el caldo, revolviendo constantemente con una cuchara de madera. Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
Una vez que la mezcla esté bien integrada, agregar el pulpo picado. Seguir mezclando hasta que la masa se despegue fácilmente de los bordes de la sartén.
Pasar la masa a un recipiente y cubrirla con film plástico, pegado a la superficie de la masa para evitar que se forme una costra. Dejar enfriar por completo (lo ideal es dejarla reposar en el refrigerador toda la noche).
Tomar porciones de la masa y darles forma con las manos o con la ayuda de dos cucharas. Pasar cada croqueta por huevo batido y luego por pan rallado.
Calentar el aceite en una sartén y freír las croquetas hasta que estén doradas. Sacarlas del aceite y colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Disfrutar las croquetas de pulpo calientes como aperitivo o plato principal.
Tutitos de pollo a la Air Fryer