
60 min
Intermedio
8 personas
Prepara la base de la masa: En un bowl grande, vierte 560 g de harina blanca sin polvos y añade 1 cucharadita de sal, luego mezcla un poco con la mano o una cuchara de palo. Después incorpora 100 g de manteca derretida y 180 ml de agua caliente poco a poco, revolviendo hasta formar una masa algo grumosa pero integrada.
Incorpora yemas y vino para dar elasticidad: En un recipiente aparte, bate 2 yemas de huevo con 2 cucharadas de vino blanco (30 ml) y agrega esta mezcla a la masa. Luego comienza a amasar con las manos limpias hasta obtener una masa lisa y tibia. Este proceso debe durar unos 5 minutos. Cuando esté lista la masa, cúbrela con un paño y déjala reposar en el refrigerador por 30 minutos, así la masa se asienta y se vuelve más fácil de estirar.
Divide, estira y alista el sellado: Pasado el tiempo de reposo, divide la masa en 8 porciones iguales, espolvorea harina sobre el mesón y estira cada bolita con uslero hasta formar discos de unos 15 cm de diámetro. Aprovecha este momento para preparar la mezcla de sellado: en un bowl pequeño, bate 1 yema de huevo con 3 cucharadas de leche (45 ml), que usarás tanto para cerrar como para pincelar las empanadas.
Rellena y cierra las empanadas: Coloca el relleno elegido al centro de cada disco y, con ayuda de un pincel, humedece los bordes con la mezcla de yema y leche para que se adhieran bien. Dobla la masa por la mitad, sella presionando los bordes con los dedos. Si quieres, haz un repulgo o aprieta con tenedor para asegurar que no se abran durante la cocción.
Pinta y hornea hasta dorar: Acomoda las empanadas en una bandeja enharinada o con papel mantequilla y pincélalas por encima con la misma mezcla de yema y leche, asegurándote de cubrir bien toda la superficie. Lleva las empanadas al horno precalentado a 200 °C y cocina por 18 a 20 minutos, o hasta que estén doradas y firmes.
Pollo a la mantequilla