
30 min
Fácil
6 personas
Cuece las papas: Pela las papas, córtalas en cubos medianos y ponlas en una olla con agua fría y una pizca de sal. Cuando el agua comience a hervir, baja el fuego a medio y cocina durante 15 a 18 minutos, hasta que estén bien blandas y puedas atravesarlas fácilmente con un tenedor.
Escurre y deja entibiar: Retira las papas del agua y reserva 60 ml del líquido de cocción para ajustar la textura más adelante. Luego, déjalas reposar durante unos 10 minutos antes de procesarlas. Así evitarás que la mezcla quede demasiado pegajosa.
Procesa la base: Pon las papas en la licuadora o en un recipiente alto si vas a usar una minipimer. Agrega el ajo pelado, el jugo de limón, la sal y la pimienta. Procesa hasta obtener una mezcla suave y sin grumos.
Agrega el aceite: Con la licuadora o minipimer funcionando a velocidad baja, incorpora el aceite poco a poco y en un hilo fino, sin dejar de procesar. Continúa hasta que la mezcla esté cremosa y tenga una textura similar a la de una mayonesa tradicional.
Ajusta la textura: Si la preparación queda demasiado espesa, agrega un poco del agua de cocción que reservaste y vuelve a procesar. Repite hasta conseguir una consistencia suave y fácil de untar. Por último, prueba la mayonesa y ajusta la sal o el jugo de limón si es necesario.
Refrigera y sirve: Pasa la mayonesa a un frasco limpio con tapa y refrigera durante al menos 30 minutos antes de servir, para que tome más cuerpo. Consérvala en el refrigerador y consúmela dentro de los 3 días siguientes.
Carajillo