
20 min
Fácil
2 personas
Prepara el horno y las verduras: Comienza precalentando el horno a 180 °C, mientras pelas las zanahorias y las cortas en bastones largos y planos. Tiene que ser de un tamaño parejo para que se doren de manera uniforme y queden crujientes sin quemarse.
Arma la fuente para hornear: Coloca los bastones de zanahoria en una fuente amplia junto a los nuggets de pollo, agrega el aceite de maravilla, una pizca de sal de mar y el cilantro. Mezclando suavemente para que las zanahorias queden bien impregnadas y listas para tomar color.
Suma el toque dorado: Espolvorea el queso rallado principalmente sobre las zanahorias, procurando que quede bien repartido, ya que al fundirse ayudará a que se doren mejor y queden sabrosas y crocantes.
Hornea y controla el punto: Lleva la fuente a la rejilla más cercana a la fuente de calor y hornea entre 6 y 8 minutos, observando que las zanahorias se doren y queden crujientes por fuera, mientras los nuggets se calientan y toman un color apetitoso.
Sirve y acompaña: Retira del horno y sirve de inmediato, idealmente acompañado de una salsa de yoghurt preparada mezclando el yoghurt natural con la mayonesa, un poco de eneldo y una pizca de sal para equilibrar los sabores.
Turrón de vino