
70 min
Fácil
4 personas
Hornea las papas: Precalienta el horno a 200 °C. Mientras tanto, lava bien las papas, sécalas con papel absorbente y pincha la piel varias veces con un tenedor, para que el vapor pueda salir durante la cocción. Luego frota cada papa con un poco de aceite de oliva y sal gruesa.
Cocina hasta que estén blandas: Coloca las papas directamente sobre la rejilla del horno y hornéalas durante 50 a 60 minutos, o hasta que estén tiernas por dentro. Para comprobar el punto, pínchalas con un palillo o un cuchillo delgado: debe entrar sin resistencia.
Dora el tocino: Mientras las papas se hornean, cocina las láminas de tocino en una sartén sin aceite y a fuego medio, hasta que queden crocantes. Después pásalas a un plato con papel absorbente y, cuando se enfríen un poco, pícalas en trozos pequeños.
Ahueca las papas: Retira las papas del horno y corta una tapa a lo largo en la parte superior de cada una. Con una cuchara pequeña, saca parte de la pulpa y pásala a un bowl, dejando una pared de aproximadamente 8 mm para que las papas mantengan su forma.
Prepara el relleno: Agrega a la pulpa la mantequilla, el queso crema, la leche, la mitad del cheddar rallado, sal y pimienta. Luego aplasta y mezcla hasta obtener un relleno cremoso, suave y fácil de repartir.
Rellena las papas: Distribuye el relleno dentro de cada papa, procurando que sobrepase ligeramente los bordes. Encima agrega el resto del cheddar rallado y reparte los trozos de tocino crocante.
Gratina y sirve: Devuelve las papas al horno a 200 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que el queso esté derretido y ligeramente dorado. Para terminar, espolvorea ciboulette picado y sirve de inmediato. Incluso puedes acompañarlas con crema ácida o sour cream a un costado.
Maremoto