
25 min
Fácil
4 personas
Prepara el salmón: Comienza poniendo a hervir abundante agua con una pizca de sal para cocinar la pasta. Mientras tanto, corta el salmón en cubos de unos 2 cm y condiméntalos con sal y pimienta a gusto.
Cocina la pasta: Cuando el agua comience a hervir, agrega el linguine y cocínalo siguiendo las instrucciones del envase, hasta que esté al dente. Antes de escurrirlo, reserva unos 150 ml del agua de cocción para preparar la salsa.
Dora el salmón: Mientras la pasta se cocina, calienta 30 ml de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Agrega los cubos de salmón y cocínalos durante 3 a 4 minutos, dándoles vuelta con cuidado para que se doren de manera pareja. Una vez listos, retíralos y resérvalos en un plato.
Cocina los tomates: En la misma sartén, agrega el resto del aceite de oliva y el ajo cortado en láminas. Sofríe durante 1 minuto y luego incorpora los tomates cherry partidos por la mitad. Cocina durante unos 4 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que comiencen a ablandarse y soltar su jugo.
Agrega el vino y las alcaparras: Vierte el vino blanco sobre los tomates y deja cocinar durante unos 2 minutos para que se reduzca un poco. Después incorpora las alcaparras bien escurridas y mezcla suavemente para integrar los sabores.
Mezcla la pasta con la salsa: Agrega el linguine escurrido a la sartén junto con la ralladura y el jugo de limón. Luego incorpora un poco del agua de cocción que reservaste y revuelve durante 1 minuto, hasta conseguir una salsa ligera que cubra bien la pasta. Si queda muy seca, puedes añadir un poquito más de agua.
Agrega el salmón y sirve: Para terminar, devuelve los cubos de pescado a la sartén y mezcla con cuidado para que no se desarmen. Espolvorea el eneldo picado por encima y sirve la pasta recién hecha, mientras está calentita y jugosa.
Cheesecake en Air Fryer