
35 min
Fácil
4 personas
Prepara el pesto de nueces: Coloca la albahaca, las nueces, el queso parmesano, el ajo y una pizca de sal en una procesadora. Luego comienza a triturar mientras agregas poco a poco 80 ml de aceite de oliva, hasta conseguir una pasta espesa y bien integrada.
Prepara el pollo: Corta la pechuga de pollo en filetes y aplánalos suavemente con un mazo de cocina o con la base de una sartén, hasta que tengan aproximadamente 1,5 cm de grosor. Procura que queden parejos para que se cocinen de manera uniforme. Después condiméntalos con sal y pimienta por ambos lados.
Dora el pollo: Calienta el resto del aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, agrega los filetes y cocínalos durante 5 a 6 minutos por lado, hasta que estén dorados y bien cocidos por dentro. Una vez listos, retíralos y resérvalos en un plato.
Saltea los tomates: En la misma sartén, coloca los tomates cherry enteros y cocínalos durante unos 3 minutos, moviéndolos de vez en cuando hasta que comiencen a ablandarse y su piel se abra ligeramente.
Prepara la salsa: Baja el fuego al mínimo y agrega la crema junto con 4 cucharadas del pesto de nueces. Revuelve suavemente durante aproximadamente 1 minuto, hasta que la salsa esté caliente y tenga una textura cremosa y uniforme.
Agrega el pollo y sirve: Devuelve los filetes a la sartén y cúbrelos con la salsa, dejando que se calienten unos instantes para que se integren los sabores. Finalmente, sírvelos recién hechos, acompañados de arroz, papas cocidas o una ensalada verde.
Barros Luco con queso derretido y carne a la plancha